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Tren Querétaro-Irapuato registra 25% de avance en las obras

La nueva conexión ferroviaria del Bajío beneficiará a dos millones de habitantes, generará miles de empleos y fortalecerá la movilidad entre Querétaro y Guanajuato.

La recuperación del transporte ferroviario de pasajeros en México comienza a materializarse con el desarrollo de nuevas obras de infraestructura en el centro del país. Uno de los proyectos que registra avances importantes es el Tren Querétaro-Irapuato, cuya construcción alcanzó un avance físico de 24.71 por ciento, equivalente a cerca de una cuarta parte de los trabajos programados.

Durante una jornada de supervisión realizada en Apaseo el Grande, Guanajuato, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por autoridades de los gobiernos de Guanajuato y Querétaro, conoció los avances de esta infraestructura que busca transformar la conectividad regional, facilitar los desplazamientos cotidianos y fortalecer la actividad económica de uno de los corredores industriales más importantes de México.

La obra representa una inversión estratégica para el desarrollo del Bajío, una región caracterizada por su dinamismo manufacturero, comercial, industrial y logístico. Su puesta en operación permitirá establecer una alternativa de transporte público ferroviario para miles de personas que diariamente se trasladan entre municipios de Guanajuato y Querétaro.

Una conexión ferroviaria para transformar la movilidad del Bajío

El proyecto contempla una ruta de aproximadamente 102 kilómetros, organizada en dos grandes segmentos: uno que conecta Querétaro con Apaseo el Grande y otro que continúa hacia Irapuato, atravesando importantes municipios del corredor industrial guanajuatense.

La infraestructura contará con estaciones en Apaseo el Grande, Celaya, Cortazar-Villagrán, Salamanca e Irapuato, puntos que permitirán articular los desplazamientos de trabajadores, estudiantes, comerciantes y familias.

La importancia de esta conexión radica en que no se limita a establecer un nuevo medio de transporte entre dos ciudades. Su propósito es integrar diferentes centros urbanos y productivos, reducir la dependencia del automóvil y ofrecer una opción de movilidad que contribuya a disminuir la presión sobre las principales carreteras de la región.

De acuerdo con las estimaciones presentadas por las autoridades, el proyecto tendrá un impacto potencial sobre aproximadamente dos millones de habitantes.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el desarrollo ferroviario forma parte de una estrategia nacional para recuperar los trenes de pasajeros y construir una red de conectividad que vincule distintas regiones del país.

Ingeniería de alta complejidad: los principales frentes de construcción

Uno de los mayores desafíos del Tren Querétaro-Irapuato consiste en desarrollar una infraestructura capaz de convivir con las actividades urbanas, industriales y comerciales que caracterizan al Bajío.

Para resolver estas condiciones, el proyecto contempla viaductos elevados, estructuras especiales, pasos vehiculares y soluciones de ingeniería que permitirán mantener la circulación en las principales vías de comunicación.

Entre los avances más relevantes destaca el viaducto Apaseo, conocido anteriormente como viaducto Basurero, que registra aproximadamente 86 por ciento de avance. Esta estructura alcanza 1.1 kilómetros de construcción fija y una longitud total cercana a 1.5 kilómetros al considerar sus rampas de acceso.

En Celaya también se desarrollan trabajos de infraestructura que requieren soluciones técnicas particulares debido a la concentración de vialidades y corredores ferroviarios de carga.

Entre ellos sobresale la construcción de un túnel de aproximadamente 1.6 kilómetros, cuya longitud total alcanza 1.9 kilómetros al incluir las rampas. Para su cimentación se han instalado más de mil 300 pilas de las aproximadamente mil 700 contempladas en el proyecto.

A esta obra se suma el viaducto Celaya, de alrededor de 1.8 kilómetros, diseñado para facilitar el paso del tren de pasajeros sin interferir con las operaciones de las vías utilizadas por el transporte ferroviario de mercancías.

El proyecto también incorpora diez viaductos elevados y 13 estructuras destinadas a resolver cruces con calles y carreteras. Durante la supervisión se informó que cinco viaductos ya se encuentran en proceso de construcción y que otros comenzarán a desarrollarse progresivamente.

Estas intervenciones permitirán mejorar la integración del ferrocarril con el entorno urbano y reducir las afectaciones a las actividades económicas durante la ejecución de los trabajos.

47 trenes para una nueva generación de transporte ferroviario

La construcción de las vías no es el único componente del proyecto. Paralelamente, México avanza en la fabricación de los convoyes que prestarán servicio en los nuevos corredores ferroviarios de pasajeros.

La empresa Alstom tiene a su cargo la fabricación de 47 trenes en su planta de Ciudad Sahagún, Hidalgo, mediante un contrato que contempla unidades de tecnología diésel y tracción eléctrica.

Los convoyes tendrán una longitud aproximada de 100 metros y estarán diseñados para responder a diferentes necesidades de movilidad.

La adquisición contempla dos configuraciones principales: 33 trenes destinados a recorridos de larga distancia y 14 unidades para trayectos cortos. Ambos grupos atenderán los corredores ferroviarios del norte y centro del país, entre ellos las rutas Ciudad de México-Querétaro-Irapuato y Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo.

La diferenciación permitirá adaptar la capacidad y los servicios de cada unidad a las características de los recorridos.

Los trenes de corta distancia estarán preparados para atender una mayor concentración de pasajeros en trayectos metropolitanos, mientras que las unidades de largo recorrido incorporarán instalaciones como sanitarios y cafetería para ofrecer mejores condiciones durante viajes interurbanos.

Asimismo, los convoyes podrán acoplarse para incrementar su capacidad de transporte en periodos de mayor demanda.

La llegada de la primera unidad destinada a los nuevos corredores ferroviarios está prevista para junio de 2027, cuando comenzará una etapa de pruebas en el trayecto México-Querétaro, de acuerdo con la información difundida durante la supervisión del proyecto.

Miles de empleos y oportunidades para la economía regional

La construcción del Tren Querétaro-Irapuato también tiene una dimensión económica y social que trasciende los beneficios que ofrecerá cuando entre en funcionamiento.

Actualmente, los trabajos generan 3 mil 365 empleos directos y aproximadamente 5 mil 773 indirectos, cifras que reflejan la participación de trabajadores, empresas constructoras, proveedores de materiales, especialistas en ingeniería y distintos sectores vinculados con la industria de la construcción.

La generación de estas fuentes laborales representa una contribución importante para las economías locales, particularmente en municipios donde la actividad industrial y comercial constituye una parte fundamental de su desarrollo.

Además, la ejecución de una obra ferroviaria de esta magnitud impulsa la demanda de insumos, servicios especializados, maquinaria, transporte y diferentes actividades productivas.

Durante la supervisión, las autoridades destacaron la importancia de mantener la coordinación entre el Gobierno Federal y las administraciones estatales para garantizar el desarrollo de los trabajos y aprovechar las oportunidades económicas que genera la infraestructura.

En este sentido, la inversión pública en proyectos ferroviarios y de vivienda forma parte de una estrategia gubernamental orientada a impulsar la actividad económica, fortalecer el mercado interno y contribuir al crecimiento del Producto Interno Bruto.

Estudiantes y trabajadores, entre los principales beneficiarios

Uno de los impactos más importantes del nuevo servicio ferroviario será la posibilidad de mejorar los desplazamientos cotidianos de quienes viven en una ciudad y desarrollan sus actividades laborales o académicas en otra.

El corredor Querétaro-Irapuato conecta municipios que mantienen una intensa relación económica y social. Celaya, Salamanca, Apaseo el Grande, Cortazar y Villagrán forman parte de una región donde diariamente se producen importantes movimientos de personas y mercancías.

Con una alternativa ferroviaria de pasajeros, los usuarios podrán contar con una nueva opción para trasladarse entre estos centros urbanos, lo que podría reducir los tiempos de viaje y ofrecer mayor certidumbre en sus desplazamientos.

Para los estudiantes, el tren representará una posibilidad adicional de acceso a instituciones educativas ubicadas en otros municipios. Para los trabajadores, abrirá nuevas alternativas de conexión con los principales polos industriales y comerciales.

También podría favorecer el intercambio comercial y turístico, al facilitar el acceso a diferentes localidades del Bajío.

Sin embargo, el impacto definitivo dependerá de factores como las frecuencias del servicio, las tarifas, los tiempos de recorrido y la conectividad de las estaciones con los sistemas de transporte local.

Coordinación entre gobiernos para consolidar el proyecto

La supervisión encabezada por Claudia Sheinbaum contó con la participación de la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, y del gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González.

La colaboración entre los distintos niveles de gobierno constituye un elemento fundamental para el desarrollo de una infraestructura que involucra a dos entidades y requiere coordinación en materia de construcción, movilidad, ordenamiento territorial y desarrollo urbano.

Las autoridades estatales han destacado la relevancia de esta conexión para ampliar las oportunidades de los habitantes y fortalecer la integración económica regional.

El proyecto también se inscribe en una política federal de recuperación del transporte ferroviario de pasajeros, mediante la construcción de nuevos corredores que permitan conectar ciudades estratégicas y ampliar las alternativas de movilidad en el territorio nacional.

El reto: concluir las obras y garantizar un servicio eficiente

Aunque el avance de 25 por ciento representa un progreso importante, todavía quedan etapas fundamentales para completar la infraestructura y preparar su funcionamiento.

La conclusión de los viaductos, túneles, estructuras viales, estaciones y sistemas ferroviarios será determinante para cumplir con los objetivos del proyecto.

De igual manera, será necesario garantizar la coordinación entre la infraestructura de pasajeros y las operaciones ferroviarias de carga, particularmente en una región donde el movimiento de mercancías tiene una importancia estratégica para la economía nacional.

Otro aspecto fundamental será establecer un esquema de operación que contemple tarifas accesibles, horarios adecuados y conexiones eficientes con otros medios de transporte.

La construcción de los trenes y el desarrollo de las vías deberán avanzar de manera coordinada para que las pruebas técnicas puedan realizarse conforme al calendario previsto.

El ferrocarril como motor de integración económica

El Tren Querétaro-Irapuato representa una de las apuestas de infraestructura que buscan modificar la manera en que se conectan las principales ciudades del centro del país.

Su relevancia no se encuentra exclusivamente en los kilómetros de vías que serán construidos, sino en la posibilidad de articular comunidades, facilitar el acceso al empleo, ampliar las oportunidades educativas y fortalecer la competitividad de una región fundamental para la economía mexicana.

Con una cuarta parte de los trabajos ejecutados, miles de empleos generados y la fabricación de los convoyes en marcha, el proyecto comienza a tomar forma como parte de la nueva etapa de expansión ferroviaria impulsada por el Gobierno Federal.

El desafío será convertir esta inversión en un sistema de transporte funcional, accesible y eficiente, capaz de responder a las necesidades de millones de habitantes y contribuir al desarrollo económico y social del Bajío.

La recuperación de los trenes de pasajeros plantea así una oportunidad para fortalecer la infraestructura nacional y construir nuevas formas de integración territorial, en las que la movilidad sea también una herramienta de crecimiento y bienestar.

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