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Nieto desnuda las fallas del polígrafo de Kuri

El excoordinador anticorrupción cuestiona la prueba de Kuri y propone controles patrimoniales más estrictos para candidatos en 2027.

Querétaro se convirtió esta semana en el escenario de un pulso político con miras al proceso electoral de 2027. De un lado, el gobernador panista Mauricio Kuri González, que buscó capitalizar mediáticamente su sometimiento voluntario a una prueba de polígrafo. Del otro, Santiago Nieto Castillo, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera y hoy coordinador de Morena en la entidad, que salió a desmontar, con el lenguaje técnico que le dan sus años en el combate a la corrupción, la eficacia real de ese instrumento.

Un examen con más simbolismo que ciencia

El origen de la disputa está en la iniciativa «6 de 6» que Kuri presentó a finales de agosto a los ocho partidos con registro en Querétaro. La propuesta busca cerrar el paso a los llamados «narcocandidatos» mediante seis filtros: declaración patrimonial, declaración fiscal, ausencia de conflictos de interés, constancia de no tener antecedentes penales, comprobante de no ser deudor alimentario y una prueba toxicológica negativa. A ese paquete, el mandatario sumó más tarde el examen poligráfico como una séptima capa de control, aplicada con el sistema Cogito por la firma privada Centela Sapiens.

El propio gobernador se sometió públicamente al procedimiento y difundió el video en sus redes sociales como muestra de transparencia, retando de paso a los aspirantes a cargos de elección popular a hacer lo mismo.

La respuesta del especialista

Nieto Castillo, que por su paso por instituciones federales conoce de primera mano cómo operan los controles de confianza, no tardó en desinflar la puesta en escena. El morenista explicó que este tipo de pruebas tiene un margen de error cercano al 30 por ciento, por lo que su efectividad ronda apenas el 70 por ciento, una cifra insuficiente, dijo, para descartar vínculos de un funcionario con la delincuencia organizada.

El exfuncionario fue más allá y advirtió que alguien con experiencia en el arte de mentir podría superar la evaluación sin mayor dificultad, una observación que resume el núcleo de su crítica: el polígrafo detecta reacciones fisiológicas, no la verdad en sí misma, y cualquiera entrenado para controlar el estrés puede sortearlo.

«¿Quién le paga al que evalúa?»

Más allá de la efectividad técnica, Nieto puso el dedo en un asunto de fondo: la independencia de quien aplica la prueba. A diferencia de las evaluaciones que él mismo realizó en tres ocasiones durante su carrera en dependencias como la entonces Procuraduría General de la República y el Servicio de Administración Tributaria, el examen de Kuri corrió a cargo de una empresa privada contratada directamente por el gobierno estatal.

Para el morenista, ese arreglo resta credibilidad al ejercicio, pues cuestiona la imparcialidad de una firma que recibe un pago del propio evaluado. Bajo esa lógica, sostiene, el resultado difícilmente puede presentarse como una garantía objetiva ante la ciudadanía.

Una alternativa: controles financieros y no solo psicofisiológicos

Frente al polígrafo, Nieto colocó sobre la mesa la propuesta de Morena conocida como «Declaración 8 de 8 Plus», un esquema que amplía la revisión hacia el terreno patrimonial, fiscal y financiero de quienes aspiren a un cargo público. A su juicio, este tipo de auditorías documentales ofrece evidencia verificable —cuentas, propiedades, movimientos bancarios— en lugar de depender de una lectura biométrica que puede manipularse.

El especialista no descartó que el polígrafo forme parte de un esquema más amplio de control de confianza, como ocurre en corporaciones de seguridad, pero insistió en que nunca debe tratarse como prueba única o definitiva, y que la responsabilidad de investigar antecedentes de los candidatos debería recaer en instituciones federales con capacidad técnica, no en firmas privadas contratadas ad hoc por un gobierno estatal.

Cruce de acusaciones en plena antesala electoral

La respuesta desde las filas panistas no se hizo esperar. El dirigente estatal del PAN, Manuel Arango, acusó a Nieto de buscar pretextos para no someterse él mismo a la prueba y lo señaló como parte de una estrategia para evadir el escrutinio público, mientras que Movimiento Ciudadano optó por una postura intermedia: respaldó la iniciativa del «6 de 6», pero exigió que se aplique también a todo el gabinete estatal, no solo a los futuros candidatos.

El trasfondo de este cruce es evidente: con la renovación de cargos de 2027 en el horizonte, tanto el oficialismo local como la oposición buscan capitalizar el discurso contra el crimen organizado en la política, aunque discrepen radicalmente en los mecanismos para lograrlo.

Lo que viene

Por ahora, ningún partido en Querétaro ha formalizado por escrito su adhesión al protocolo propuesto por Kuri, y la discusión sobre qué controles de confianza deberían ser obligatorios —y quién debe aplicarlos— seguirá abierta en las próximas semanas, en un estado que se perfila como uno de los primeros campos de batalla discursivos rumbo al proceso electoral de 2027.

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