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«Bajío en auge: Querétaro se consolida como hub industrial»

Inversiones en manufactura aeroespacial y centros de datos impulsan al estado como referente industrial y digital del Bajío.

Querétaro atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia económica reciente. La combinación de dos fuerzas —la manufactura aeroespacial de alta precisión y la llegada masiva de infraestructura digital— está redibujando el mapa industrial del Bajío y colocando al estado en el radar de inversionistas globales. Lo que hace apenas una década era un clúster emergente hoy funciona como un ecosistema maduro, capaz de competir por proyectos de gran escala frente a otras regiones del país e incluso de América Latina.

Un clúster aeroespacial que no deja de crecer

La industria aeronáutica queretana no es un fenómeno nuevo, pero sí uno que se ha acelerado. El estado concentra una proporción muy relevante de la inversión extranjera directa que llega a México en este sector, apoyada en un tejido de más de 80 empresas integradas al Aeroclúster local, entre ellas nombres de peso internacional como Airbus, Bombardier y Delta. Solo entre 2012 y mediados de 2024, la entidad captó más de 2,600 millones de dólares en inversión extranjera directa vinculada a la aeronáutica, una cifra que la ubica entre los principales receptores de capital del ramo en el país.

Ese crecimiento no ocurre en el vacío. Detrás está la Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ), pieza clave en la formación de ingenieros y técnicos especializados, y un modelo de colaboración entre gobierno, academia y sector privado que ha servido como argumento de venta frente a otros destinos de inversión. A ello se suma la cercanía del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, que ha convertido a municipios como El Marqués y Colón en corredores logísticos preferidos por las armadoras y proveedoras de partes.

El resultado se refleja también en el comercio exterior: las exportaciones estatales de turbinas, turbopropulsores y componentes de motores a reacción superaron los 1,600 millones de dólares en 2024, un indicador de que la región ya no solo ensambla, sino que exporta tecnología de manufactura avanzada.

Los centros de datos, el nuevo imán de capital

Si la aeronáutica construyó la reputación industrial de Querétaro, los centros de datos están escribiendo su siguiente capítulo. Durante el primer trimestre de 2026, el flujo de inversión extranjera hacia el estado creció más de 51% respecto al periodo previo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía federal, un salto que analistas del sector atribuyen en buena medida a la fiebre por la infraestructura digital.

En ese mismo periodo llegaron a la entidad 114 empresas, entre proyectos nuevos y reinversiones. Entre los desarrollos más citados por especialistas en bienes raíces industriales está la primera «AI Factory» del país, instalada en un campus de la firma Bleeding Edge en Querétaro: instalaciones pensadas ya no solo para almacenar información, sino para producir cómputo acelerado orientado a inteligencia artificial. A esa apuesta se suma el anuncio de CloudHQ de invertir miles de millones de dólares en un campus de centros de datos en la entidad, uno de los proyectos de infraestructura digital de mayor envergadura anunciados en México.

Para Vianey Macías, especialista en investigación de mercado de la firma Spot2.mx, los centros de datos están funcionando como un imán que multiplica la demanda de parques industriales para operaciones especializadas, en un fenómeno que en el sector ya se conoce como smartshoring: el traslado de procesos logísticos, administrativos y de negocio a regiones con condiciones óptimas para operarlos.

Infraestructura como ventaja competitiva

Ese apetito inversor no sería sostenible sin una base física que lo respalde. Querétaro cuenta hoy con más de 50 parques industriales, concentrados principalmente en El Marqués —con alrededor de 30 desarrollos—, seguido por los municipios de Querétaro, Colón, Corregidora y San Juan del Río. Esa red de parques ha sido determinante para absorber tanto la expansión aeroespacial como la llegada de proyectos de cómputo intensivo, que exigen garantías firmes de suministro eléctrico y de agua.

Precisamente la disponibilidad de energía y agua se ha convertido en un factor decisivo para que la entidad gane proyectos frente a otras regiones del país, en un contexto donde los centros de datos compiten por recursos con clústeres tan diversos como el aeroespacial, el de dispositivos médicos y el logístico.

Capital con origen diverso, ambición común

Otro rasgo distintivo de la inversión que llega al estado es su procedencia. En el segmento aeroespacial, capitales de Canadá, Francia, Estados Unidos y España encabezan el origen de los flujos, reflejo del peso de esos países en la industria aeronáutica global. Solo en 2025, Querétaro cerró 53 proyectos de inversión por un monto cercano a los 30,000 millones de pesos, de acuerdo con registros de la Secretaría de Desarrollo Sustentable estatal.

Ese dinamismo ha sido interpretado por analistas como parte de una tendencia más amplia de relocalización de cadenas de suministro hacia Norteamérica, conocida como nearshoring, que ha beneficiado de forma particular a estados con vocación manufacturera e infraestructura logística consolidada como Querétaro.

Un hub que mira hacia el futuro

La combinación de manufactura de precisión y economía digital coloca a Querétaro en una posición poco común entre los estados industriales de México: la de ser, al mismo tiempo, un polo consolidado de aeronáutica y uno de los destinos más buscados para infraestructura de cómputo e inteligencia artificial. Para el sector privado y las autoridades estatales, el reto ahora es sostener ese ritmo de crecimiento sin que la demanda de energía, agua y suelo industrial se convierta en un cuello de botella.

De cumplirse las proyecciones del sector, hacia 2030 la industria aeroespacial mexicana podría acercarse a los 3,000 millones de dólares en valor, con una tasa de crecimiento anual cercana al 14.7%. Si a eso se suma la ola de inversión en centros de datos que ya está en marcha, Querétaro tiene argumentos de sobra para reforzar, en los próximos años, su lugar como uno de los hubs industriales y tecnológicos más relevantes del Bajío y del país.

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